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Nuestras vacas están en libertad y se alimentan de hierba verde de los prados, propios del campo de Menorca.

Al vivir en libertad, hacen ejercicio y están mucho menos estresados que los animales estabulados, lo que contribuye al bienestar animal.

La herencia del valor rural

Las prácticas para fomentar el bienestar animal se han transmitido de padres a hijos durante generaciones, lo que nos ha permitido conservar nuestras tradiciones, dándole valor al mundo rural y a los productos que elaboramos. De hecho, la elaboración del queso en Menorca se remonta a 2000 años atrás.

Menorca y nuestro característico paisaje

Las explotaciones ganaderas de Menorca están divididas en “tanques” (parcelas de terreno) delimitadas por muros de pared seca. Así las vacas pastorean de manera rotativa, con el fin de darle un uso más racional y productivo a la tierra. Las granjas de Menorca tienen una media de 50 vacas por explotación, en fincas de grandes extensiones que cuidan y mantienen, dándole un valor único y auténtico al paisaje de la isla.

Una libertad responsable con el medio ambiente

Estas prácticas tienen una repercusión directa en el medio ambiente, ayudando al mantenimiento y sostenibilidad del campo menorquín, reduciendo la huella de carbono y la emisión de amoníaco.